Varda, la Señora de los Cielos
Se supone que cumplen solo 4 deseos,
pero depende del humor que estén,
porque a veces solo cumplen 1 nada más.
Favorecen a los amantes,
los religiosos y a las personas
que corren peligros o riesgos,
y los deseos que cumplen
están relacionados con el amor,
la pasión, el sexo, los golpes de suerte
y la protección contra todo tipo
de accidentes, pero se les puede pedir
prácticamente cualquier cosa,
porque adoran las ilusiones de la gente
y hacen lo posible
por convertirlas en realidad.
Manera de invocarlas:
Justo antes de conciliar el sueño,
imaginad un gran incendio o fuego
de altas e intensas llamas y sumergirse
en ellas hasta encontrar la luz
que conduce a la morada de las Hadas,
entonces pedir permiso a Maeve y a Gaia
para que emerjan las Hadas de Fuego
y hagan acto de presencia
en nuestra realidad o en nuestros sueños,
y así obsequiarles con nuestra fantasía
y pedirles que cumplan nuestros deseos.
También se les puede llamar
en estado de trance,
meditación, rezo o prehipnótico,
es decir de forma ritual
(adoran los ritos iniciáticos).
Para ello necesitaremos ambientar
el lugar con flores del paraíso
y encender un fuego o una fogata
(donde las podremos ver bailar
si ponemos atención), y,
aunque las veamos o no,
debemos pedir nuestros deseos
en cuanto sintamos su presencia.
¿Cómo los podemos invocar?
Los duende odian los gritos, las amenazas, los golpes y las mentiras.
Podemos intentar atraerlos con música tranquila y,
en especial, música clásica en la que suene
el sonido de una flauta.
Si quieres que te acompañen en tu vida,
harás sonar música suave en la cocina.
Y olvídate del reloj.
Los duendes no tiene prisa!
El mejor momento para comunicarte con ellos
es durante el día, cuando el sol
esté en lo alto del horizonte.
Este ritual, sin duda,
lo debes llevar a cabo en la cocina.
Para contactar con tus duendes,
debes preparar un tarta con miel
en lugar de azúcar y agregar
nueces o almendras.
Una vez cocida, la sacas del horno
y dejas que se enfríe un poco.
Cortas una porción generosa,
la colocas en un plato de barro cocido o loza,
preferiblemente de color blanco.
Añades leche en una taza (no desnatada!);
una maceta con una planta bonita
(debe ser una planta sin espinas)
y pones una servilleta como mantel.
Como los duendes no se llevan bien
con el fuego, no uses inciensos ni velas.
Una vez que tengas todo preparado,
cerrarás los ojos y dirás:
"Yo (nombre y apellidos completos)
invoco a los duendes que viven en la cocina
de mi casa y les doy la bienvenida
a mi hogar. Prometo que siempre
compartiré la comida que prepare y,
a cambio, les pido
que bendigan mi casa y a mí mism@.
Qué siempre sobre el dinero
y la abundancia en nuestra familia.
Invoco su gracia
para todas las personas que aquí viven.
Y os agradezco
lo que ya estáis haciendo por mí".
A partir de esta invocación,
cada vez que cocines,
separarás una pequeña porción
(es un simbolo) de lo cocinado
y lo dejarás sobre la servilleta
que hace de mantel para los duendes,
fuera de casa, en el lado
exterior de la ventana.
Les encanta lo dulce con miel,
crema, frutos secos pero
no puedes ofrecerles carne
ni salsas porque no lo aceptarán.
A la mañana siguiente,
cogerás esa pequeña porción,
la envolverás en un papel blanco
y la echarás a la basura.
Si durante unos días no has podido cocinar,
un montoncito de azúcar o alguna galleta
les hará felices.
Recuerda que es muy importate dejarles
algo nuevo todos los días.
Renueva la servilleta porque
son escrupulosos con la limpieza
y cuida de la planta que les has regalado.
A los duendecillos les maravillan
las cosas brillantes, tanto si tienen
valor real como si no lo tienen
a nivel económico.
Si en tu casa reina la prosperidad
significa que los duendes están llevando
a cabo sus tareas y una buena idea
es hacerles un regalo:
Un collar, una pulsera, piedras de colores,
canicas, etc.
serán muy apreciados por estos seres mágicos.
Puedes dejarlos junto a la maceta,
en su servilleta o cerca de la ventana.
Te ganarás su favor
y trabajarán para que a tu hogar
no le falta de nada
y tus duendes se sentirán felices.
SOMOS ESTRELLAS
Somos estrellas ambulantes
en camino a la eternidad,
enamorados de la lucidez,
seducidos por la plenitud.
Somos estrellas fugaces,
recontruyendo nuestra eternidad.
http://www.mahtarab.blogspot.com/
ESCALERA A LOS CIELOS
ARCO IRIS
Aunque los pueblos de la tierra
tienen diferentes creencias y formas de ver
y comprender las mismas cosas,
en lo relativo al arco iris podría decirse que,
salvo contadas excepciones,
hay "consenso":
todos reverencian la magia de su belleza
y le adoran como el símbolo más hermoso
del poder infinito del Dios creador.
En algunas culturas se le visualiza
como el dobladillo de las vestiduras de Dios
(samoyedos de Siberia, i
ndios cherokees y nativos de Groenlandia),
mientras que para los yukis de California
se convierte en el traje multicolor
del Gran Espíritu que creó el universo.
Otras veces es una corriente de agua
de la que beben las almas en el cielo
(Nueva Zelanda), o el arco de la casa
de la reina del paraíso (zulúes de Sudáfrica),
o el brazo de un dios conquistador (Mozambique),
o el juguete o fetiche que utiliza el creador
para poner fin a una tormenta
(tribu mojave de Arizona),
o el recipiente que Dios utilizó para poner
sus pinturas mientras coloreaba a los pájaros
(mito germano de la creación).
Al margen de estas interpretaciones
la más frecuente en casi todas las culturas
considera al arco iris un puente,
escalera o sendero a los mundos superiores
por donde suben y bajan a la tierra
dioses y santos, mientras que las almas
entran en el paraíso.
Así lo creen desde Hawai
hasta la Polinesia pasando por Austria,
Japón, Nueva Zelanda y los indios
de Norteamérica.
En alquimia el arco iris es un importante
símbolo que representa el final de las tormentas
y la oscuridad y se considera como el signo
de la llegada de la luz bajo cuyo reino de paz
los elementos básicos pueden por fin
transmutarse en oro.
MÁS INFORMACIÓN:
www.zianet.com/rainbow
Las Hadas del zodiaco
El mundo feérico o sea el de las hadas
es un submundo fantástico pero a su vez real.
Existen miles de variedades de hadas.
Hay hadas del bosque, de los lagos,
de los ríos, de las flores,
de las cascadas y del cosmos.
Dentro de éstas últimas se encuentran
las hadas zodiacales.
Son energía pura proveniente
de los planetas que las originan
y traen a
los dones del lugar de donde provienen.
Cuando nacemos,
se conjugan los poderes
de dos hadas zodiacales:
en nuestro propio signo y
proveniente de nuestro planeta padrino,
que generará nuestra
Hada Madrina Zodiacal.
Este binomio feérico
formado por el Hada Solar
y el Hada Regente
otorga dones especiales
a todos los nacidos bajo un mismo
signo zodiacal.
En algunos signos,
en vez de binomios se producen
trinomios ya que acuden
dos Regentes a apadrinar el signo
y en uno, Leo existe solo
una unidad feérica: el Sol.
Junto con los dones que abarcan
a todos los nativos de un signo
llegarán también algunas características
de temperamento que habrá
que saber manejar para
que no se conviertan en defectos
pues pueden utilizarse tanto
para el bien como para el mal.
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El deseo del hada
Yo te deseo la locura, el valor,
los anhelos, la impaciencia.
Te deseo la fortuna de los amores,
el gusto por los hombres y por las mujeres.
Te deseo una mirada curiosa,
una nariz con memoria,
una boca que sonría
y maldiga con precisión divina,
unas piernas que no envejezcan,
un llanto que te devuelva la entereza.
Te deseo el sentido del tiempo
que tienen las estrellas,
el temple de las hormigas, la duda.
Te deseo la fe en los augurios,
en la voz de los muertos,
en la paz de los hombres
que olvidan su destino,
en la fuerza de tus recuerdos
y en el futuro como la promesa
donde cabe todo lo que aún no te sucede.
Fragmento del libro de
Angeles Mastretta,Mal de amores
Ritual para fin de año
Este es un ritual que podemos compartir
con nuestros amigos y/o familiares
en la noche de fin de año.
Dispondremos la mesa para la cena
tal y como lo teníamos previsto,
con los platos y cubiertos para cada comensal,
y las bandejas y recipientes para la comida.
En el centro de la mesa colocaremos un Hada.
Esta Hada representará la figura protectora
del hogar y la familia
durante el transcurso del año.
Colocaremos seis velas doradas
a cada lado del Hada, doce en total,
en representación de los doce meses del año.
Ataremos a cada vela una cinta de color dorado,
procurando situarla en una zona
que no se queme cuando la vela arda.
Dispondremos las velas dependiendo
del espacio así como de la forma de la mesa.
Puedes colocarlas en unos bonitos portavelas,
adornar la mesa con motivos navideños...
Lo importante es que te dejes guiar
libremente por tu intuición.
Encima de cada plato,
colocaremos una pequeña bolsa,
con un cordón dorado y un cuarzo.
Momentos antes de la entrada de año:
1.- Encenderemos las velas
2.- Colocaremos el cordón
alrededor de nuestra muñeca
3.- Pondremos el cuarzo
dentro de la copa de cava.
AHORA VIENE LA PARTE
MAS IMPORTANTE DEL RITUAL,
en el momento de las doce campanadas
y del brindis, se generará una inmensa
fuerza nacida del amor y la felicidad
de todas las personas
que se encuentran presentes.
Esta fuerte energía
será la chispa mágica, que hará
que tanto el Hada como las cintas
que rodean las velas se carguen
de una inmensa fuerza, haciendo de ellas
un poderoso talismán protector.
De igual manera ocurrirá con
los cordones y las piedras.
No importa el número de participantes,
solo la fuerza mágica de nuestro corazón.
El anfitrión de la casa,
colocará el Hada en el lugar
que considere más apropiado
junto con las doce cintas que habrá
puesto en una bolsita.
Cada primero de mes,
sacaremos del interior de la bolsa una cinta,
que corresponderá al mes en curso
y la colocaremos en el Hada.
Es el momento de nuestra petición
para dicho mes.
No debemos olvidar que el Hada
será un poderoso talismán protector
para nuestro hogar y familia,
así pues no la descuidemos,
pues será ella la que nos ayude
a conseguir nuestras peticiones.
Conservaremos la bolsa con el cordón
y el cuarzo, y en los momentos
que necesitemos fortaleza,
colocaremos el cordón alrededor
de nuestra muñeca y pondremos la piedra
cerca de nuestro corazón.
Su energía nos aliviará
y reconfortará.
Solo queda desearos
¡Feliz año nuevo!