Me Voy a Volar con las Hadas

De la plaza y de las calles de paredes blancas,
de los campos sembrados de trigo, 

de la iglesia y los caminos del pueblo,

me he marchado ya.

Quizá veas a una muchacha con mi cara y mi pelo;

quizá creas que me ves llamar a la puerta de mi madre;

te parecerá escuchar mi voz y percibir mis gestos,

pero no seré yo, porque no volveré más.

Me he marchado a volar con las Hadas,

con las Reinas de los cuentos antiguos, 

con los Reyes que ganaron lo que una espada puede ganar, 
y con los viejos espíritus del bosque.

Puedes preguntar por mí a las garzas y los gorriones,

al aire que murmura entre el ramaje del bosque,

al agua que salta sobre las piedras del arroyo...

Puedes intentar adivinar mi cara

en la última estrella que se oculta antes de amanecer, 

pero nunca me llames ni dejes tu ventana entreabierta para mí.


Me he marchado a volar con las Hadas
y no volveré más.