Las Hermosas Sirenas
 

Las hermosas sirenas,

que encandilan a los marineros

con sus increíbles voces,

con sus bellas canciones,

mientras se sientan en las frías rocas

a ver la vida pasar frente a sus ojos,

entre el blanco de la niebla,

la espuma de las olas

y el azul del cielo y el mar.


Enamoradas de los exhaustos marineros

que caen al mar,

y han de ser rescatados

por tan preciosas damas

sin ser vistas jamás.

Enamoradas de recuerdos,

rogando  volverles a ver a lo lejos

en algún barco lleno de hombres

donde sólo destaque

aquel que les robó su húmedo corazón.

Las pobres sirenas ven pasar su vida

allá en el fondo del mar,

entre peces y escaleras de coral,

de charla con los delfines u observando

cómo se mueve una estrella de mar.
Y cuando suben a la superficie y,

durante cortos períodos de tiempo,

se despojan del agua

rodeando sus siluetas repletas de sal...

 Se tumban en las grises rocas a llorar,

cuando saben que nadie las ve,

que nadie las puede escuchar

desde el fondo del mar,

que ninguna gaviota las irá a molestar.


Las tristes sirenas lloran en soledad,

deseando que sus marineros

vuelvan a caer al mar

para poder sus labios besar

y sus cuerpos acariciar,

envidiando su piel suave libre de escamas,

sus piernas para poder caminar,

y sus labios que no volverán a probar.


Siguen llorando las sirenas en sus rocas

esperando a sus marineros pasar...