DRUIDAS

Los bosques y las selvas

inspiraban adoración y terror

a las tribus célticas

porque se las consideraba

morada de los dioses.

No es casualidad que a los integrantes

de la clase sacerdotal se los llamara druidas,

palabra de raiz céltica -"derb" y "dru"

quieren decir roble-

y significa "conocedores del roble"

ya que practicaban sus ritos

en medio de la espesura de los bosques.

Allí celebraban asambleas,

sentados en troncos sagrados,

desde donde administraban justicia

y decidían la paz y la guerra.

Por otro lado es una antigua costumbre celta

tocar madera ante el anuncio de un hecho ingrato,

superstición que tiene su explicación

en los robles azotados por los rayos

y centellas en las tormentas,

que como resultado

indujeron a creer que estos árboles

debían ser la morada de los dioses,

de ahí el ritual de tocarlos cuando el peligro acechaba.