BREVE HISTORIA DE HADAS

En tiempos de Maricastaña, cuando las hadas eran mucho más numerosas y sus poderes mayores y mucho más potentes, la gente fue ciertamente cautelosa de ellas, incluso estuvo atemorizada por ellas.

Las Hadas tienen un código fuerte y fácilmente son ofendidas. La gente común se preocupaba por sus travesuras mágicas y tenían que plantearse si deberían decir o hacer algo para insultar o causar daño a las hadas. Esa misma gente les dieron nombres como La Gente bien nacida y La Gente Buena, especialmente cuando ellos hablaban afuera de sus hogares, por que ellos sabían que el viento lleva cada expresión o palabra humana hasta los oídos de hadas, y la esperanza de la gente era que si ellos hablaban de las hadas muy atentamente, gozarían de la buena consideración de sus vecinos poderosos, evasivos.

Había quienes verdaderamente se preocupaban de llevar ciertas cosas para protegerse de hadas :pan, sal, cualquier objeto hecho de hierro o acero ( especialmente cruces o herraduras ), tréboles de cuatro hojas, verbena roja, flores, coronas de margaritas, palos de San Juan, menta, zancos hechos de ceniza de montaña o de madera de rowan, y baratijas de coral o ámbar. A todos aquellos que temían encontrarse con un hada por la noche, se les recomendaba transitar con sus abrigos vueltos de dentro afuera (puestos al revés), como un encantamiento para protegerse.

Para promover amistad y cooperación, la gente hacía frecuentemente pasteles y otra comida para las hadas, así como dejaba afuera vasijas limpias conteniendo agua cristalina, para que las hadas pudieran lavar en ella a sus bebés. Ya que era bien conocida la afición del pueblo de las hadas por el baile, era considerado importante mantener los hogares barridos y limpios, así como los círculos de piedras de cualquier tipo en las zonas rurales que estaban entre sus 'pistas' de baile favoritas, para que pudieran danzar sin obstáculos.